Las lecciones del ciclista y el socavón.

La tarde, en otoño, dura poco por acá. Ya para las dieciocho horas, los últimos jirones de un día que se marcha comienzan a desaparecer tras el horizonte. Así las cosas en Hermosillo.

Raúl, de apenas unos 20 años, escuchaba música afuera de su casa estrenando, tal vez, los vientos frescos de esta temporada. Compartía, señalan las crónicas, con algunos vecinos. Pero ni el aire, la compañía o la música sería el más fuerte recuerdo de aquél 14 de octubre.

Algo del ciclista circulando a unos quince metros llamó su atención. Raúl le vio esquivando las pesadas lozas de concreto colocadas unas semanas atrás, barreras límite al paso de automóviles sobre la zona aledaña a un socavón de unos dos metros de profundidad aparecido tras las lluvias de un inusual verano. Bajo las luminarias de la ciudad que por aquella zona no encienden habitualmente, apenas lo vio. Lo suficiente como para observar su vestimenta y una mochila a la espalda. Apenas y por unos segundos, hasta que la tierra lo tragó

Un asunto lamentable. Me refiero a lo sucedido en la Sonacer, colonia al poniente de la ciudad, donde una persona de más de sesenta años sufrió un mortal accidente al caer junto con su bicicleta en un socavón ubicado en el cruce de las calles Cerro Prieto y Juan de Dios Bojorquez a unos metros de la Capilla de la Natividad de María. De aquello, solo la bicicleta fue recuperada. A la persona se la llevó la corriente. 

Fuente: Infonogales, https://images.app.goo.gl/126hb9LyEzvWuHnB8

El accidente colocó, al menos, tres temas en la agenda: La (mala) calidad de la pavimentación y las obras; la naturaleza y tiempos de respuesta de parte de las autoridades; la necesidad de una definición (aunque sea) mínima de actuación frente a lo inimaginable. Me enfoco, desde el enfoque de la gestión, en el segundo y tercer punto. 

El accidente publicitó que semanas antes se había reportado el socavón. A ello, la administración municipal respondió clausurando el paso de vehículos por las calles y poco más. Entre el reporte y el accidente pasaron semanas. Sucedido el accidente, las ojos se apostaron sobre aquello. 

En las primeras reacciones de la autoridad municipal se observa cautela. Veinticuatro horas después, en mensajes de twitter, la alcaldesa señalaba un "supuesto accidente". Aun cuando tuvo conocimiento de que en la Fiscalía del Estado se había recibido una denuncia de familiares reportando a un familiar desaparecido y la identificación de la bicicleta, la alcaldesa todavía habla del "supuesto de la desaparición".


La cautela de la alcaldesa pronto se revirtió contra la autoridad interpretándose como indiferencia o irresponsabilidad, como una razón para indignarse. Para tener más elementos, habrá que sumar la ausencia de algún protocolo, preparación del cuerpo de bomberos para abordar casos similares, la falta de equipo. 

A partir del accidente, los trabajos de reparación iniciaron inmediatamente.  Las redes desbordaron, las organizaciones opinaron. La búsqueda comenzó a realizarse con una cámara improvisada por algún vecino, quien adaptó un equipo infrarrojo a manera de submarino; luego la cuenta llegó a tres: dos cámaras improvisadas, una especial. La familia del desaparecido, por supuesto, llora la pérdida. Ahora hasta se habla de cómo el municipio deberá asumir su responsabilidad

Se ha normalizado la espera prolongada para la atención de fallas y desperfectos en obras. En esta ciudad, como en muchas otras, son los vecinos quienes con palos, trapos y llantas sin uso, advierten del peligro al circular por calles irregulares o espacios que fácilmente pueden convertirse en trampas mortales. 

El socavón del accidente ya existía, pero no preocupaba. Y no era (ni es) el único.  Ahora la atención está puesto sobre ello, pero por cuánto. 

En un tiempo tan lejano como 1972 y para una geografía tan diferente a Hermosillo como lo es (y fue) Estados Unidos, Anthony Dows escribió: "Pocas veces el público... presta por demasiado tiempo atención a una cuestión... aun si se trata de un problema persistente y crucial para la sociedad". Dows, desde entonces, habló de un "ciclo de la atención pública": surge un problema, sobresale llama la atención y luego -muchas veces sin haber encontrado solución- desaparece paulatinamente. Desde entonces y las cosas no parecen cambiar. 

Días antes del asunto del socavón, la noticia era que la administración municipal pagaba las llantas ponchadas de los vehículos que cayeran en baches. Aquello pasó sus reflectores al asunto: fue una persona, no una llanta; fue un socavón, no un bache. Así de pronto cambian las prioridades. 

Por lo que se conoce, la autoridad municipal (a través de sus directivos, protección civil, bomberos) no pudieron responder en la medida de las circunstancias porque, simple y llanamente, no se puede estar preparado para todo, incluso lo imprevisto. No se cuenta con equipo para hacer búsquedas en alcantarillas, ni la preparación ni el personal; no hay protocolos para atender una desaparición si no hay denuncia ante autoridades, solo el dicho de testigos. Lo sencillo sería descalificar y culpar al gobierno. Pero si lo vemos con seriedad, cómo podríamos suponer una actuación diferente a la presentada si hacerle frente a lo que se conoce ya es, por sí mismo, un reto apenas cumplido. 

Antes de pasar a otro tema, algo debe aprenderse. 

Tener un instructivo para lo imprevisto se antoja imposible. Para ello, lo que queda es desarrollar lineamientos sencillos de actuación para futuros eventos. Encontrar lecciones del doloroso evento del ciclista y el socavón. 

Aquí, algunos apuntes que pudieran servir: 
  1. Proceder ante el reporte: La valoración se da entre asumir los costos económicos por accionar a la administración después de un reporte (pudiendo ser falso) o asumir los costos políticos por mantener una posición conservadora que en el mediano plazo puede entenderse como falta de pericia. La respuesta no es sencilla pero visto lo sucedido, hacer de la primera opción la regla parece lo correcto. 
  2. Atender el problema: Parece obvio, pero cuando el tema está en la agenda la acción de la autoridad debe acompañarse de todos los medios para anunciar la contundencia de la atención. "Contar la historia" de lo que se hace, en términos de los pasos de Bardach
  3. Establecer cadena de responsabilidad: Distribuir responsabilidades y asumir los costos.
  4. Anunciar medidas a futuro: Clarificar lo aprendido y anunciar medidas a futuro pensando en términos de procesos, comunicación y organización. Antes de "cortar cabezas" procurar el desarrollo de capacidades para que el problema no suceda nuevamente.
Lo anterior no suple el necesario esfuerzo por atender los reportes de fallas en menor tiempo y, en tanto eso no sucede, reforzar la manera en la que baches y socavones deben ser señalados por parte de la autoridad. 

Cuando la tierra se tragó al ciclista, Raúl corrió a marcar al 911. Corrió al borde del socavón con una varilla en la mano, adelantándose a la necesidad de tener algo con qué ayudar. Del fondo del pozo se escuchó una voz "Ayuda, güey, ayudaaaa". Y luego el silencio. Apresurado, Raúl accionó la linterna de su celular pero ahí solo quedaban los tubulares de una bicicleta sin dueño. "Se me puso la piel chinita" comparte Raúl. 

Desaparecen del horizonte los jirones de luz. Una tarde diferente para Raúl, sus amigos y los familiares de alguien que no llegará a cenar y, por horas, seguirán esperando. Así las cosas en Hermosillo. 




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