Tres dimensiones de la participación


Lo que a continuación se desarrolla son notas para participar en Congreso “Hermosillo: Identidad, Memoria y Gestión de Ciudad” a desarrollarse del 28 al 31 de octubre de 2019. La presentación en particular se realiza el 31 de octubre, a las 17:00 horas en el Callejón Velasco de la Plaza Zaragoza (Centro de Hermosillo).




(Inicio – agradecimiento por invitación).

En la práctica suele disminuirse la importancia de comprender a la participación. Esto puede entenderse pues participar ya es, en sí mismo, un reto: el destinar tiempo (muchas veces, sacrificando comodidades y destinándole recursos que siempre son escasos) no es una tarea menor.

Pero comprender lo que significa participar no debiera verse como un tema secundario. Aquí comprender será, como coloquialmente se dice, “ponerle nombre a las cosas” lo que, eventualmente, ayuda a encontrar características y hasta a realizar una planeación (aunque mínima) de las tareas que se requieren para desarrollarlas.

En esto de la importancia de “ponerle nombre a las cosas”, un ejemplo rápido que me auxilia en clase es distinguir entre: 1) participación, 2) participación ciudadana, 3) participación comunitaria. Las tres nos hablan de participación, pero no es la misma. La primera, por ejemplo, pudiera ser el contenedor de las otras dos, pero puede también ser empleada en contextos donde el matiz político/social está disminuido. La segunda, si bien tiene como cualidad el definir quiénes son su foco de atención, excluye a quienes no se encuentre de la categoría de ciudadanos, como son los menores de edad y los extranjeros. La tercera, pudiendo incluir a menores de edad y extranjeros, excluiría personas con rasgos particulares que definen, precisamente, a la comunidad. De manera rápida se ve cómo cada una tiene diferencias importantes; un ejercicio rápido, como digo, para ver cómo el asunto de “ponerle nombre a las cosas” es importante.

En esta línea de comprender, adelanto que trabajaré en el desarrollo de un modelo con tres dimensiones a partir de diferentes lecturas y reflexiones. Esto de las dimensiones puede parecer complejo, pero lo llevaré por partes.

Primera parte: La naturaleza de la participación (Eje x)
Cuando algo no gusta, puede pensarse que las personas salen a las calles a manifestar rechazo, a ejercer presión para que el gobierno cambie su decisión. Esta es una forma de participar. En un foro en el que participé a principios de años, uno de los panelistas compartió su receta: “lastres p”, protestar, presionar, proponer (minuto 44:11)Pero también puede ser que, cuando algo no gusta, se propone y se ejecuta.



Se anotan dos extremos que, en nuestro entender, no debieran ser excluyentes. Aun cuando quienes son partidarios de protestar ven como entreguistas a quienes proponen y ejecutan y éstos descalifican a aquellos por violentos o rudimentarios pues ¿con qué ánimo se aceptará una propuesta cuando te han presionado, han protestado?

Ambas posturas responden a una misma pregunta: La participación ¿debe ser más un contrapeso del gobierno o una colaboración para el gobierno? Por lo pronto, coloquemos el Eje x, sobre la naturaleza de la participación, como un continuo entre dos extremos.


Segunda parte: La intensidad de la participación (Eje y)
A finales de la década de los años sesenta del siglo pasado, Sherry R. Arnstein escribió un texto que me parece básico: UnaEscalera de la participación ciudadana



Además de lo amigable de su escritura (inicia el artículo publicado en el Journal of the American Planning Association diciendo algo así como que la participación es como comer espinacas: nadie está en contra de la idea, porque se entiende que es bueno), el texto tiene la maravillosa aportación de fragmentar en ocho peldaños distintas intensidades de participación. Una simplificación, acepta la autora, pero que ayuda a identificar el gradiente que va de la no-participación (peldaños de la Manipulación y la Terapia) a la participación simbólica (tokenism, como se le señala en el artículo) a una cúspide del poder de los ciudadanos.


Yo, acá, no agrego más. Solo que nos aprovecharemos de esta propuesta para nuestro Eje y.



Tercera parte: La(s) situación(es) a través del tiempo (Eje z)
La participación no es estática. Así como cada asunto requeriría un tipo diferente de participación (pensemos en una combinación de los Ejes x/y), es probable que cada asunto, en el tiempo, requiera de diferente tipo. Es decir, una adecuación de acuerdo con las situaciones a lo largo del tiempo. 





De este tercer Eje, por lo pronto, quedémonos con la noción de que a lo largo del tiempo, la naturaleza de la participación cambia.



Elaboremos, ahora, un poco más sobre los dos primeros Ejes preguntándonos ¿qué podrían significar para los gobiernos? Esta pregunta me parece pertinente pues ambos Ejes, si se observa, se elaboran teniendo como centro a la persona que participa y su aportación a un sistema de participación. Pero ¿qué sucede con el gobierno? Apuesto por la idea de que el gobierno (entendido aquí como una organización de organizaciones laxamente integrada y compuesta por personas con agendas dispares) es un ente reactivo. Así, eso de qué podría significarles a los gobiernos la participación puede también plantearse de la siguiente manera: ¿Qué características debe tener el gobierno para reaccionar a la participación ciudadana?


 A continuación, algunas ideas. 


Con la clara necesidad de poder elaborar con mayor detalle la propuesta, la imagen muestra una idea fundamental: la reacción del gobierno no puede ser una sola; dependerá del tipo de partición que recibe. Me explico:

  1. Si las condiciones están dadas para que la participación sea, en realidad, para tomar decisiones y la intención es la de colaborar, al gobierno le conviene tener una actitud más bien TÉCNICA, es decir, ofrecer los medios para que las decisiones sucedan, sin estorbar, sin manipular.
  2. Si las condiciones están dadas para que la participación se traduzca en toma de decisión, pero hay un ánimo de contrapeso, lo mejor para el gobierno es fortalecer su característica de ADAPTABILIDAD, asumir la decisión y eliminar aquello que le generó el ánimo de contrapeso y el poder de decisión a la participación. Eliminarlo y vivir un día más.
  3. Si hay un ánimo de colaboración pero no capacidades para tomar decisiones, al gobierno le será práctico acercarse a esa participación a la que tendrá que colmarla en todas sus carencias. Para ello le será útil ser AUTOSUFICIENTE.
  4. Si no hay capacidad de decisión y la participación se da en un nivel simbólico pero con una intención de contrapeso, al gobierno lo que le faltará será ser RESISTENTE, aguantar los señalamientos, argumentar en contra, crear silencios.


Los otros dos supuestos, CÍNICO y SIMULADOR, me permitiré omitirlos. No veo la razón de continuar pues la idea ha sido ya expresada.

Sirvan están líneas para señalar:

  1. Importa distinguir tipos de participación, o como se dijo “ponerle nombre a las cosas”
  2. Se intentó presentar un modelo de participación que involucra la naturaleza y la intensidad de la participación, como elementos importantes que definen su perfil.
  3. El perfil también varía según el tiempo y la situación.
  4. El gobierno no puede reaccionar de la misma manera rente diferentes tipos de participación.
  5.  Hay trabajo por hacer para refinar lo aquí expuesto.

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