Políticas públicas exitosas para la prevención de la criminalidad


Lo que a continuación se presentan son las notas elaboradas para participar en el Conversatorio “Políticas públicas exitosas y nuevos retos para la prevención de la criminalidad en Sonora” a realizarse en Noviembre 9, 2019 en las instalaciones del C5i-Sonora.

Foto de las instalaciones del C5i, tomada de Radio Sonora

Para la intervención, me permitiré presentar algunas respuestas a tres preguntas que me parecen fundamentales para el objetivo del presente Conversatorio: ¿Por qué pensar en políticas públicas?, ¿Por qué fijarnos en políticas públicas exitosas?, ¿Cuándo se considera exitosa una política de prevención?

Cada una de ellas, por supuesto, requerirán de un trabajo más profundo y una reflexión de mayor calado. Incluso, podrán señalar con acierto algunas personas, las respuestas compartidas a lo largo de la exposición requerirán matices que solo se logran agregando pluralidad de voces.

Lo que reconozco con esto es que a las preguntas formuladas seguirán respuestas incompletas. Las comparto, sin embargo, con la intención de que puedan contribuir a una discusión mucho más amplia.

Las tres preguntas se han dispuesto de lo más general a lo particular. Ruego paciencia. Inicio:

Primera pregunta: ¿Por qué pensar en políticas públicas?

A manera de broma debo decir que me encanta la idea de que los temas se aborden desde la perspectiva de las políticas públicas. Esto le da sentido a los años de estudio y la práctica. Sin embargo, ya más serio, comparto la opinión de aquellos quienes afirman que aprovecharse del término “política pública” como una expresión equivalente a “cualquier cosa que los gobiernos hagan”, evita aprovechar, al menos, la estructura y el enfoque que esta área del conocimiento nos da.

Aproximarnos desde la “política pública” tiene, sin duda, ventajas. Pero hay que hacer un esfuerzo adicional para comprender cuál es el campo que se quiere caminar.

Definiciones de “política pública” hay tantas que, incluso, algunas de ellas pudieran ser hasta contradictorias. Pero éste no es el espacio para  abordar ese importante e interesante debate. Quiero, sin embargo, enfatizar cuatro elementos de esta área del conocimiento que nos ayudarán en la conversación:

1. Se atienden problemas públicos, no problemas sociales,
Cualquiera de nosotros puede observar situaciones sociales que no le gustan que, incluso, pueden ser definidas como problemáticas. En muchas (o, si se quiere, “en todas”) podría pensarse que “el gobierno debe hacer algo”.

Cuando el gobierno decide atender un problema, lo hace considerando cómo lo hará, cómo lo entiende, qué tan importante es dentro de una lista múltiple y compleja. Y el resultado de ello, de la atención, va configurando el “problema público” que, si bien puede parecerse al problema social, no es equivalente. Este “salto” del problema social al problema público ha sido hasta relacionado con carácter tecnorracional y endógeno o elitista.



2.  La ley es tan importante como las personas, las organizaciones y los procesos,

En el centro de nuestro paradigma, la ley manda: si se tiene un problema, se aborda modificando una ley; y si es un gran problema, se modifica la constitución.

Pues esto topa de frente con una aproximación desde las “políticas públicas”.

En este enfoque, por supuesto que la Ley importa. Pero también se requiere entender a las personas, las organizaciones y los procesos. Y, para ello, se requieren muchos perfiles y mucho trabajo para hacerlos complementarse en la labor.



3. Interesa el qué y se avanza con el cómo,
Debe partirse de una clara definición. Aquí “el asunto conceptual” no sobra ni se trata de rellenar hojas mal-hilvanando alguna introducción. Importa tener saber frente a qué se está y que todos quienes intervienen compartan esa comprensión.

Al ejemplo en particular: este conversatorio es sobre “prevención de la criminalidad en Sonora”. Algunos podrían decir: “Qué tan difícil es ponernos de acuerdo con esto. Son acciones que se realizan para que no sucedan crímenes en un estado al noroeste de México”.

¿No hay nada más que esto? Va una referencia introductoria, favor de leer las páginas 36 y siguientes de la tesis de licenciatura de Karlo Arciniega (CIDE, 2017) respecto a laestrategia de prevención del delito en México, analizando el Programa Nacionalpara la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia.


4. Hay límites que deben conocerse,
Aquí la burocracia no es todopoderosa. Permea más una visión de “salir del paso” del que poco se quiere hablar fuera de los círculos académicos.

De acuerdo: eso de las “ciencia de salir del paso” (en su texto seminal, hablamos de Lindblom a finales de la década de los cincuentas del año pasado) ha sido criticado, deconstruído, descalificado y vuelto a poner en práctica. Lo importante aquí es tener en cuenta que la aproximación desde las “políticas públicas” tiene límites.

Desde esta aproximación también entendemos que cuando alguien gana otros pierdes y que las cosas son como son porque han encontrado un (incómodo) equilibrio que se rompería al intervenir haciendo que lo único seguro que seguirá un intento de solución es un nuevo problema.




Segunda pregunta: ¿Por qué fijarnos en políticas públicas exitosas?

Para decirlo en una sola frase: defiendo más el aprender de los errores que tratar de replicar los éxitos.

Ubicar una práctica exitosa ayuda en el establecimiento de una referencia. Puede, incluso, ayudar en la elaboración de comparaciones cuando pueden identificarse algunos elementos esenciales de la práctica. Todo esto, muy valioso. Incluso buscar que una práctica propia sea reconocida como buena práctica es válido en términos de difusión del trabajo realizado.

Pero ubicar una práctica exitosa para (intentar) replicarla, no me parece adecuado.

Aprender del análisis de una política, es bueno. Pero introducir una práctica en otro contexto a partir de información incompleta (pues no es raro encontrarse con omisiones de las dificultades superadas y/o las razones para ello se presentan en términos políticamente correctos) es un camino endeble y poco recomendable.

Analizar una política pública y encontrar lo errores para, de ahí, desarrollar una especie de “vacuna” me parece una mejor alternativa. Esto, por cierto, lo veo claramente en la columna de “supuestos” en una Matriz de Marco Lógico.

Hablando sobre esto, rescato una idea que se compartió en 2007 dentro del foro “Políticas públicas eficaces en el combate a la delincuencia”  donde Marcelo Fabián Saín compartió:


Finalmente: ¿Cuándo se considera exitosa una política de prevención?

Esta pregunta tiene, al menos, dos manera de responderse.

1.       Cuando buscamos fuera,
Habrá que cuidarse quién reconoce lo exitoso de la política pública pues, como esas calificaciones se suponen ayudan o proveen legitimidad a una administración, no es raro que encontremos “prácticas exitosas” así nombradas por organizaciones poco confiables.

Identificar, por ejemplo, si la inclusión de una práctica inició con el pago de alguna cuota por parte del gobierno interesado, cuánto tiempo tiene la organización entregando estos reconocimientos y los lineamientos para hacerlo ayudarán a moderar el criterio nuestro para saber por qué una práctica es calificada como exitosa.

2.       Cuando buscamos dentro,
Un primer punto será, por supuesto, el que se vea reflejado en los indicadores contemplados en la formulación del plan de acción siendo, al mismo tiempo, lo más claro posible el nexo causal entre la política y los resultados. Para esto, por supuesto, habrá que esperar resultados.

Hay otros elementos que pudieran ir dibujando, desde el diseño, un posible éxito de la política pública: la claridad en el diagnóstico, la claridad en la definición del problema público, el trabajo identificando cómo sortear supuestos que puedan impedir el desempeño de la acción, a manera de ejemplos.

Aquí cierra mi participación. Que se mantenga la conversación, estas solo son notas de entrada.

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