La administración municipal
inició el año enfrentando un monstruo de mil voces: las redes sociales.
En términos generales, la
controversia tiene los siguientes elementos: 1) la idea, expresada en redessociales (Twitter, en un inicio), de emplear el dinero presupuestado paraorganizar varios eventos culturales (todo integrado bajo la denominación de “Fiestasdel Pitic”) se utilice pavimentando calles; 2) la respuesta de parte de la
alcaldesa, discrepando. Para cada bando, por cierto, en un par de días, fueron
nutriendo las filas a favor o en contra.
Para entender el contexto,
téngase en cuenta que 2019 fue un año inusualmente lluvioso. Las calles (sus
baches) son tarea pendiente desde siempre. Algo sucederá (¿será el sol, el
material, la mano de obra?), pero siendo Hermosillo una ciudad relativamente
pequeña, sorprende que no todas sus calles estén pavimentadas y, las que lo están,
rápidamente presentan baches cuando no socavones.
Una aproximación ligera al
enfrentamiento pudiera identificar los siguientes argumentos: 1) Los eventos
culturales se perciben como secundarios frente a una necesidad (la movilidad)
que tendría carácter primario: no se entiende una decisión del gobierno por
abordar aquello cuando esto no se ha resuelto; 2) la idea soltada en redes
sociales ha generado suficiente simpatía y apoyo al grado que la administración
(que, por cierto, no hace mucho promovía la organización de consultas populares)
debe ser acatado; 3) Las “Fiestas del Pitic” no son cultura: la ciudad se
vuelve una cantina y los únicos beneficiados son o los empresarios o quienes
cobran por participar.
Un examen mas detenido
tendría que llevarnos a pensar lo siguiente:
¿Son, las dos actividades,
mutuamente excluyentes? Es decir, ¿pudiera en verdad resolverse el problema “trasladando”
el dinero de las Fiestas a pavimentación? Descartando el fundamental tema
financiero (si es o no posible un cambio de partidas, si es o no suficiente, si
todo proviene del municipio o es incrementado por patrocinios) la idea es
bastante flaca, un falso debate: el dinero, por sí solo, no resuelve. Lo de la
pavimentación (problema histórico, como ya anoté) requiere mucho más que
dinero: trabajar con materiales acordes con la región, tener personal
capacitado, tener (en propiedad o en renta) la maquinaria necesaria… y un largo
etcétera.
¿En qué momento una oleada
en redes sociales debe ser considerado por la autoridad para modificar su decisión?
Es decir, ¿El apoyo en redes sociales (incluso las firmas acumuladas mediante
la página de Change.org) qué representa? Una discusión muy actual dentro de los
llamados “problemas actuales de la democracia” tienen como eje entender la
participación vía estos medios o acompañados por estos medios.
¿Son, las Fiestas del Pitic,
un cúmulo de eventos culturales o un pretexto para alcoholizar la ciudad? Lo
rápido es decir “en gustos se rompen géneros”: habrá actividades preferidas y
otras odiadas; de seguro que hay elementos por mejorar; por supuesto que
disminuir el consumo de alcohol en las calles es algo que debe acordarse. Pero
¿desaparecerlo? No se sostiene.
No se puede ser indiferente
los elementos que consideró la idea en redes sociales: las Fiestas del Pitic. Las
del año pasado fueron un importante capital político para la Alcaldesa: apareció
mucho, lució. Parecería hay un trasfondo electoral. Pero ahí es dónde hay que
elevar el debate: Llamar “completo ignorante” a quien inició con un post, comolo hizo la Alcaldesa, en nada ayuda. Incluso si quien lo hizo es plenamente
identificable y comprobable su intención política, a estas alturas, y incluye a
otros muchos.
Qué diferente se leería
(incluso en lo político) reacción meditada, tranquila, acompañada con datos,
contrarrestando con información.

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